jueves, 23 de septiembre de 2010

TiemposDificiles.


“-¿Cómo pudisteis vos darme la vida y despojarme de todos los dones inapreciables que la distinguen de un estado de muerte consciente? ¿Dónde han quedado los adornos de mi alma? ¿Dónde los sentimientos de mi corzón? ¿Qué habéis hecho, padre mío, que habéis hecho del jardín que debió florecer en mí en el medio de la soledad de este mundo?-. Luissa se golpeo con ambas manos el pecho- Si hubiese estado aquí dentro ese jardín, tan sólo sus cenizas me habrían bastado para salvarme del vacío en que se hunde mi vida”.


C.D