sábado, 24 de julio de 2010

El Tesoro.


Se despejaba la cara para mostrarse clara y sencilla. No necesitaba grandes artilugios para conquistar, simplemente con su andar podía conquistar a quien le pasara por al lado.

Siempre andaba en aquella inmensa búsqueda del tesoro, de la que, obviamente, ignoraba el premio. Descubriendo a tientas las pistas que iban desde un tipo de rulos y su guitarra siempre noble a su alma llevándole música, hasta quienes preguntando con certeza y un gran interés por su andar, entre telas de colores, libreo, canciones y los momentos en que deseaba parar el mundo, ella se acercaba cada vez más al gran premio.

A veces buscando las pistas se quemaba, se golpeaba, reía y lloraba, saltaba, bailaba, hablaba, callaba, se caía y se levantaba con gran valor y fortaleza.

Sigue, sigue y sigue caminando hacia aquel tesoro.

Una tarde en la que el cielo vestía de un solo color (celeste,como a ella más le gusta) se tropezó con lo que sin querer iba buscando, el Tesoro. En ese instante titubeo porque temía abrirlo, temía a lo que se podría encontrar dentro de aquel cofre. Finalmente se decidió y lo abrió y allí encontró que su premio era un espejo, a primera vista no comprendió por qué lo que había encontrado allí dentro era un espejo, hasta que lo miro con mayor atención y notó que no era un espejo cualquiera, que en el reflejo le costó reconocerse a primera vista, porque lo que veía, en verdad era nada más y nada menos que su esencia. Luego de un rato pudo reconocer y ver la belleza de su Ser, su resplandeciente sonrisa, sus ojos sinceros, aquellos pómulos que dejan entrever la niña que nunca se irá. No solo podía ver si no que también pudo escucharse, pudo escuchar su voz simple y dulce, real y concreta.

Pudo ver más allá del cuerpo que se reflejaba, derribó los muros que no la dejaban ver la belleza de su interior, su real belleza. Comprendió aquellas palabras que tanto le repetía los seres que la quería tanto y tan genuinamente. Así es como logro volar tranquila, acompañada y con aquel espejo en su bolsillo ya que este le devolvía el real reflejo de ella, un reflejo sencillo, bello, cautivador, fuerte, perseverante, sincero y por sobre todo le mostraba su Gran corazón y su hermosa alma llena de arte y colores siempre dispuesto a entregarse a quienes más quiere.

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