viernes, 31 de diciembre de 2010

por amor.

Te maté porque eras mio,porque no pudiste decidirlo vos mismo.
Manejabamos un modo escaso y confuso de amarnos,sosteniamos miradas eternas de las que sólo se veía amor y ternura,tu fragilidad y los inmensos misterios de tu alma.
Era un 28 de enero,en cuatro renglones describí cada sentimiento,cada sensación,casi ciega y aturdida,escribí de corrido,sin reparar en reglas, modos, comas, ni puntos. Dejé salir todo, cada fibra de mi cuerpo se iba en esas letras, escribí con sangre.
Te maté por tu cobardía de hacerlo por vos mismo.
Fuiste lo mejor de mi vida, mis horas más felices, mis minutos más violentos, fuiste todos y cada uno de mis sentimientos, de mis sensaciones, con vos SENTÍ como nunca en mi vida.
Tu falta de coraje fue la valentía de mi morbo tan bien cuidado de la falsa moral y siempre al acecho de atormentarme con virtudes obsoletas.
Nos amabamos tanto que ya era absurdo.
Entonces el 29 de enero,corrí a la feria,feliz de que nunca nadie nos podria lastimar, feliz de que te iba a ver.Tu puesto era el diecinueve,daba a la avenida más grande, sorprendido de verme,sonreiste, mi mirada era fija y me recibiste con un beso de sabor a desconcierto y alegría. Vos tan seguro de todas tus inseguridades y yo no vacilé un minuto más, saqué de mi bolso el arma, que empuñe cuidadosa y discretamente y apunté directo a tu pecho.
La plaza miraba directo hacia nosostros, el pánico se hacía cada ves más grande. Y ahí mismo te dije que te amaba, que no ibas a sufrir más,porque el mundo estaba hecho para sufrir, así que mejor era liberarnos de eso.
PUM.
PUM.
Gritos, ambulancias, corridas, hemorragias.
Las balas eran certeras,eran el destino, llevaban tu nombre y el mio.

1 comentario: