lunes, 24 de octubre de 2011
Mis pies.
Mis pasos
Las espinas y las piedras
Mis pies
Mis pasos
El silencio entre el ruido
Mis pies
Mis pasos
El abismo y los saltos
Los sueños guardados,
los todavía desconocidos.
Mis pies
Mis pasos
Siempre solos, acompañados
El murmullo del tiempo.
Sentir el fin en la caída.
Mis pies
Mis pasos
El tiempo del descalzo
viernes, 9 de septiembre de 2011
ph
viernes, 26 de agosto de 2011
Cada...
suspiros
Sabios suspiros.
Abren paso al misterio.
Sabios suspiros.
Caminos en la verdad.
Bocanadas de lo poco,
que queda.
Sabios suspiros.
Contaminados.
Tensos suspiros.
Paranoicos.
Tenues suspiros.
Desolados.
Una voz me aturde,
al sentir.
Sumergida aquí,
Condenada a mis suspiros...
lunes, 23 de mayo de 2011
al sol.
sábado, 16 de abril de 2011
Make-up
lunes, 21 de marzo de 2011
De una ingenua a un ingenuo.
Cuando escribiste "Operación masacre" mencionabas lo cercano que fueron aquellos episodios del '56 cuando tu propia casa se había convertido en un cuartel de batalla, hablabas del miedo que habías sentido, pero que de algún modo no se asemejaba, ni conocías el miedo que habían sentido los fusilados de aquél junio. Unos diez años después, aunque seguro y firme siempre en tus convicciones, en la lucha por esclarecer hechos de impunidad, corrupción y atrocidad, en tiempos difíciles sin buscar rédito más que la verdad y que se juzgue justamente a los culpables de tales atrocidades contra la humanidad, escribiste aquella carta que sabias que sería tu sentencia. Sabías que ibas a ser perseguido sólo por decir la verdad, así y todo la enviaste. ¿Sabías que la persecución sería tan inmediata?
Tu ingenuidad (como te decías a vos mismo) te hizo hablar fuerte y claro, en voz alta. Te enfrentaste a tanto, y hoy 34 años después , sin estar presente físicamente te seguís enfrentando. Tus libros, cada una de tus palabras siguen dando batalla y enseñando ¿Te habrás imaginado alguna vez que tantos años después y pese a las atrocidades que nos atacaron persistirías en el tiempo y en la memoria tan frágil de esta humanidad? ¿qué te estudiarían en los colegios? ¿ acaso te imaginabas que serias uno de los 30000 desaparecidos?, ¿y que la cifra sería tan grande?, tal vez sí.
Me pregunto muchas cosas (todo el tiempo) cuando pienso en vos y en el presente que me tocó vivir, un presente que cruelmente se hizo carne de tus palabras en la carta hacia la nefasta junta. El crecimiento, a pasos agigantados, de la pobreza, que 35 años después seguimos sufriendo las consecuencias del terrorismo de Estado, que dejaron el miedo insertado en el aire, el no te metas y el no hables, dejaron mentes vacías, una cultura (casi) vaciada. Ese proyecto de destrucción masiva, tuvo frutos.
Te cuento que recién en estos días se siente (a mi criterio) y se ve a la juventud levantando, nuevamente, su voz sin miedo y con ánimos y ganas de creer, discutiendo y debatiendo, de a poco, pero de vuelta en las calles. Ciertamente no sé cómo fue en aquellos años donde dicen, cuentan (mis leyendas vivas) que se discutía fervorosamente y se respiraba eso, ideas.
Yo me pregunto, ¿qué opinarías de este gobierno, de los políticos de hoy, de la juventud, de los medios de comunicación, esos mismos que siguen vigentes y vos ya sabias, como tantos, esos medios del miedo y colaboradores directos con el fusilamiento a nuestro país, nuestras ideas, nuestra calma, colaboradores y encubridores de la última (y de las anteriores) dictadura militar?¿De lo que pasa en el mundo, de tantas guerras sin cuartel, del medio oriente y ambiente?
Rodolfo, yo me pregunto tantas cosas (todos los días) cuando veo chicos comiendo de la basura o cargando carros llenos de cartón, consumiendo drogas para no sentir frío, ni dolor ni hambre. Nos hicieron mierda, nos saquearon, nos alimentaron de odio y miedo. Y vos, entre tantos, sabias que era así, sabías que nos envenenaban, que nos mutilaban, por suerte (y gracias) tu valentía fueron las palabras que nos dejaste, tu eterno testimonio.
No sé dónde estás, no sé qué te hicieron, ni sé que dirás sobre estos tiempos, sólo espero encontrarte algún día, en cualquier café y me cuentes cómo fue, qué pensas y qué pensaste, así, tal cual como fue con Livraga.
Y una vez más te digo, no me queda más que agradecerte, tus palabras, historias, testimonios y libros. Seguís presente Rodolfo, Ahora y Siempre.