Sólo silbó y cantó hasta que la lluvia, por fin llego, empapandola de cuerpo y alma suspiro el amor que le faltaba y que balanceó con la sonrisa de sus vecinos. Pero nada de eso le alcanzó, ya nada allí era suficiente, todo olía demasiado a recuerdos y monotonía .
Vivía tranquila pero ya no sentía alegría. Dejó los debates de su mente y salió corriendo por el campo a una velocidad que ni ella entendía, pero sentía que era lo más parecido a volar. Así que optó por seguir corriendo para sentirse libre de verdad. Para no dejar de sentirse libre nunca más hasta alzar vuelo real y cruzar todas sus fronteras .
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